Bueno, en días recientes, mi pareja de tantos años cumplió un añito más de vida, así que por iniciativa propia más algo de presión social y costumbre, me fui a buscar un regalo de cumpleaños para celebrar tan magna fecha.
Así las cosas me vestí temprano en la mañana para poder ir a buscarle algo que ella le gustara, salí tranquilo a ver algunas cosas y nada me convencía así que dirigí mi desquiciada y demanufacturada humanidad hacia un centro comercial capitalino, mientras caminaba entre padres ladillados con sus hijos, sifrinas descerebradas y tukkis con cara de idiota o de que era su primera vez en un centro comercial como si fueran entrado al cielo, me aparecí en una tienda de venta de cosas de Hello Kitty, donde hace ya unos años le había comprado un set de pedicure y como esa vaina se la volvieron mierda y ella me dijo que le gustaría tener una vaina de esas de nuevo, pues me dije por qué no??? Total una de las cosas que aprendí de regalar es que si la persona que le vas a regalar te pide algo… pues dáselo!!!!!
Así que entré a la tienda y la dependienta como la última vez me vio con cara de haber visto al mismísimo Satanás, tu sabes cuando vas en jeanes, botas y una franela de Fear Factory (porque sigo fiebruo con esa banda chico) ya uno se acostumbra a las miradas inquisitivas o de miedo y a veces de curiosidad. Le pregunté cortésmente cuanto valía un set de pedicure que estaba allí y se veía bien, y ella me da le precio, para mi sorpresa, ni la inflación, ni el gobierno, ni el acaparamiento habían influído en el aumento de su valor, costaba exactamente lo mismo que la otra vez así que lo adquirí, pedí una bolsa de Hello Kitty para llevar el regalo y pagué, la china que me atendió no podía dejar de creer que un metalero con cara de bulldozer con sueño pudiera decir pedicure, pedir un set de pedicure y mandarlo a envolver con una bolsa de Hello Kitty, así que di las gracias y me fui de la tienda.
Así que seguí caminando a otra tienda, pasé por donde compré ese viejo Merlin que me costó rolo de lío, pero de eso hablaremos en otra ocasión, y vi en una tienda una mariposa hecha de un metal que no me acuerdo el nombre y de cristales de no sé qué carajo, pero me gustó y como para regalar una cosa a una mujer debes saber mínimo dos o tres cosas de su gusto, de mi mujer todavía se que le gusta el color azul, las cosas delicadas y cosas que no sean tierruas o marginales… BINGO!!!!!
Así, que entré tranquilamente y pregunté el precio de la mariposa, me pareció un poco excesivo, pero solo por un segundo y medio, compré esa vaina, y la mandé a envolver, así que mientras me la arreglaban me puse a ver que otras cosas habían allí, algunos objetos estaban muy bien, pero lejos momentáneamente de mi capacidad económica, lo único que no dejé de notar es que dos carajitas se me quedaron viendo como asombradas, y a ellas se unieron las dependientas de las dos tiendas adyacentes que se asomaron y me conseguí sus miradas de frente viéndome como asombradas, bueno debe ser que no es muy común que un metalero entre a una tienda de detalles a comprarle un regalito a su mujer, quien sabe y ni me interesa, pagué di las gracias y salí entre una especie de mar de incredulidad femenina mientras mi cerebro estaba en estado ipod mental recordando lo arrecho que es el Archetype de Fear Factory.
Pero también me acordé que hace unos años le regale una rosa azul muy linda, pero la cual se la volvieron leñá y solo quedó un pedacito, así que empecé a dar vueltas a ver si la suerte estaba a mi favor… cosa que no pasó, hasta que al fin llego a la tienda donde conseguí la rosa por primera vez, la tienda anteriormente estaba atendida por una muchacha muy simpática, ahora está atendida por un marico que creo que dudó como 7 veces antes de abrirme la puerta, yo pasé y no vi la flor, pero había un móvil azul con unos delfines, pregunté el precio y como me pareció bastante barato ante la incredulidad de un marico que no dejaba de preguntarse qué carajo hacía yo allí, le dije “me lo llevo”
Agarre mis cosas tranquilamente, constaté que la lluvia que había estado cayendo en las áreas del centro comercial había cesado y por lo tanto salí inmediatamente a mi hogar para entregarle los regalos a mi mujer y cumplir con esa responsabilidad, pasó una camioneta que tomé en el acto y me senté como siempre en la parte de atrás, aunque luego en la siguiente parada se montaron una parranda de tukkis medio ladillas, y coincidencialmente uno del género femenino se me sentó al lado, me vio como siempre con cara de que fuera un extraterrestre y yo la ignoré, como hay que pasar por una obra de construcción de un muro de contención había algo de cola, así que mientras en mi Ipod mental sonaba la arquitectura de la agresión una voz femenina interrumpe mi cadena de pensamientos…
“disculpa” en esos momentos lentamente volteo mi cara hacia el sitio de donde viene la voz, y veo a la tukki acompañada de alguna que otra amiga que tienen una especie de sonrisa burlona, en eso escucho “te puedo hacer una pregunta?”
Luego de un segundo de pensar cualquier cantidad de estupideces, mis labios se abren y de donde tengo mis cuerdas vocales, solo sale un seco “que será?”
La muchacha mira a sus amigas, ellas se ríen disimuladamente, aunque una se tragó la risa cuando la vi a los ojos con mi mirada diabólica número 4, hasta que la chica preguntó…
“solo quiero saber por qué tu llevas esas bolsas? Tu sabes un comegato como tu no debería llevar esas cosas, no se digo yo…”
Digamos que tuve ganas de ignorarla, de pegarle cuatro gritos y varias cosas, pero lo pensé mejor y solo dije “mi pareja está de cumpleaños y esto que llevo aquí son su regalo”
Las chicas se quedaron como mudas, la compañerita que estaba al lado de la tukki se quedó como pegada y aún así me preguntó que por qué le compré eso???
Yo la vi, con mi cara de psicópata clínico número 2, más con incredulidad y ganas de caerle a coñazo que otra cosa, pero solo me digné a responder…
“bueno esto le gusta a ella” y yo se que le va a gustar y por eso se lo compré, en los cumpleaños se suelen comprar cosas que le gusta a la gente que cumple años… o no?”
A final de cuentas las niñas y los otros tukkis pajuos que estaban pendiente de la vaina, se quedaron petrificados, y como ya mi parada se estaba acercando solo dije “permiso” y solicité la parada respectiva para bajarme y seguir mi camino, solo pensando… coño en esta mierda si hay gente pajua no joda…
Llévatelo.









































































































































