UN CUENTO LIQUIDO VERSION 89.0

Bueno, como siempre suele pasar, un imprevisto, una ida de luz, una guinde de máquina y una caída de Internet que hace que este relato salga con algo de buen retraso y bueno, por fin está aquí…

Here We Go…

Los rayos del sol salían con todo su poder desde temprano en la mañanita y eso era un buen síntoma que ponía de muy buen humor a los lugareños y habitantes del pueblo costero donde prácticamente Cheo, que así lo conocía todo le mundo, vivió toda su vida desde que nació hace ya unos 17 años. El sol que salía en todo su esplendor desde tempranito, era un muy buen síntoma para un pueblito costero perdido entre kilómetros de carreteras con años sin mantenimiento y muchas curvas sin peraltes entre mucha vegetación y lluvia selvática, al cual le llegaba un Oasis económico en forma de una semana de fiestas patronales, donde muchos turistas, nacionales y sobretodo internacionales siempre visitaban y sobretodo consumían mucho y solventaban la situación económica de muchos lugareños, luego de varios meses muertos y una temporada de lluvia que amenazaba con echar a perder la salvación necesaria de un pueblo perdido entre montañas que era el sitio perfecto para desconectarse y desintoxicarse de una vida en la ciudad cada vez más absorbente y más coño e su madre, los lugareños del pueblo lo sabían y por eso desde ya hace unos días preparan todo para recibirlos lo mejor posible.

Y por eso Cheo, ya tenía varios días fajado con su madre y lo que queda de su familia en el restaurant en frente de la playa que los ha mantenido y les ha dado de comer a todos, el sitio donde el pescado frito es más sabroso con tostones y ensalada casi hecha por los dioses, y donde la cerveza siempre está casi congelada, pero nunca lo está, sabe que los comensales vienen en grandes cantidades y por eso hay que prepararlo todo para que durante la semana no hayan imprevistos y escasez que puedan echar a perder la semana clave del año, esa que puede hacer que Cheo con su madre y lo que queda de familia puedan vivir algo cómodos unos cuantos meses mientras viene el siguiente asueto; el hijo menor de 4 hermanos y 4 hermanastros, Cheo ha sido el más apegado a su madre y se ha dedicado entero al negocio desde que se podía poner de pie y caminar por si mismo, mientras de sus hermanos, uno se ha ido a la milicia, otros se han ido a la ciudad a probar suerte con éxito discreto y otros sencillamente se han casado con chicas del lugar y han hecho su vida, aunque regresando de cuando en cuando a esa casita que estaba cerca del restaurante que les ha dado prácticamente todo lo que han conocido. Así que Cheo luego de varios días comprando las cosas necesarias para el restaurant y haciendo varias reparaciones menores al inmobiliario y a la destartalada instalación eléctrica que hace milagros para que haya algo de luz y funcionen sin quemarse los pocos artefactos eléctricos con que cuentan en el restaurant, pues al inicio de la semana le toca pararse temprano pues es día de pesca en la costa y hay que traer pescado fresco para cocinar y freír en grandes cantidades para todo ese gentío que ya poco a poco ha llegado al pueblo, y se ha acomodado en la posada desde el inicio del fin de semana. Mientras Cheo anda en la chalana con los pescadores, no deja de estar ensimismado en sus pensamientos, ya que esta sería su última semana en el pueblito, ya que como se ha fajado en los estudios en conjunto con el trabajo, logró una beca universitaria, su madre llena de orgullo sencillamente lo ha convencido que debe dejar el pueblo y la costa, para estudiar y ser el único de la familia que pueda llegar a la universidad, Cheo no es que esté convencido, pero si la madre, que tampoco es que le haya dado mucha cuerda en su juventud, aunque tampoco es que la necesitara, le dice que es lo mejor para él, pues eso será pues.

Ya luego de traer el pescado al Restaurant con uno de sus primos, sigue el trabajo, ayudar con la cocina, echar una mano en el servicio y en la limpieza, arreglar una de las duchas que tiene la madre de Cheo para todos aquellos que consuman en el restaurant se puedan cambiar y duchar luego de ir a la playa a bañarse y broncearse en un punto casi perfecto para eso, además para beneplácito del pueblo hay mucha más gente de la que se calculó en un principio, sobretodo gracias a ese incidente que pasó en otro pueblo costeño, donde gracias a una celebración de ambiente que fue terminada de muy mala manera, hizo que la gente viniera más para acá. Ya para la tarde llegó el grupo de tambores que inició la rumba desde temprano hasta ya pasada la madrugada, donde el licor se vendió que jode y hubo mucha fiesta, por lo menos a Cheo, le tocó bailar tambores con una enorme alemana que estaba bien buena y que casi desnuda se le recostó de todas las maneras posibles y casi imposibles, un pequeño recreo para un Cheo que casi se va directo hasta la otra mañana del coñazo de trabajo que le tocó en compañía de unos primos y el otro hermano que todavía no se había terminado de ir a hacer su vida con su nueva esposa.

Ya cerca de las 8 o 9 de la mañana, Cheo se despierta en ese cuartico que arregló para días de gran trabajo y donde dormía o descansaba cuando estaba demasiado mamado como para ir a la casa que tampoco es que estuviera muy lejos de la playa, pero el cuartico con solo una colchoneta grande era bastante cómodo para dormir, allí en una de esas fiestas tuvo su primer beso a los 12 años con Clarita, una compañera de clases con quien se había escapado para ver las fiestas de la playa cuando no los dejaban ir, y luego unos años despues como a los 14, tuvo su primer encuentro sexual con Dolores una enorme mulata endemoniadamente rica, que tenia 18, pero parecía de 25 que estuvo trabajando en el restaurant con su madre durante unos años hasta que otro mulato la enamoró y se la llevó con rumbo desconocido. Luego de desesperarse se coloca de pie y al salir del cuartico y del restaurant mira a la playa y allí están varias parejas acostadas y durmiendo plácidamente luego de una noche de excesos y algo de pasión, como parte de las labores de todos los años de Cheo, le tocaba ir a la playa antes que el sol se pusiera a todo calor y despertar a las parejas antes que el sol les hiciera pagar con una buena parte de la piel, siempre iba y despertaba al parejo primero, el cual algo aturdido lo veía mientras él les decía que se pararan porque sino se iban a insolar, el tipo luego de espabilarse le daba las gracias y en general le daba un beso a su compañera de arena para despertarla y levantarla para irse a otro lado a acomodarse, en estos años de trabajo, ya Cheo ha deleitado su vista con las distintas compañeras que le ha tocado despertar en la playa, más cuando hay trajes de baños movidos, cuando los hay, que le ha dejado ver senos y pezones en total calma pero mostrando su belleza y delicioso esplendor de todos los tamaños, colores y grosores, además de caderas y nalgas de todas las razas y tamaños, además de algunas cuantas alcancías al sur de las espaldas de muchas mujeres de muchos peinados y colores de cabello.

Ya Cheo luego de unos 15-20 minutos ha dado la ronda de la playa y ha despertado unas 7 – 8 parejas, incluyendo a la Alemana con quien bailó tambores que terminó con otro alemán dormida en plena playa casi desnuda por completo, que son unas cuantas, pero todavía lejos de su record personal de 14 hace un par de años, cuando ve que parece que ya no hay más parejas para despertar, justo cuando se iba a dar la vuelta para volver al restaurant, ve un poco de carajitos y pre adolescentes detrás de una de las paredes de vegetación que se arman en la costa, como ya sabe que los carajitos van para allá porque hay una parejita y para más ñapa que la muchacha está bien buena decide ir para allá, espanta a los adolescentes que apenas lo ven se van corriendo y él muchacho llega para averiguar quién es y despertarlo.

El detalle es que es una pareja, pero son dos chicas, las dos están desnudas de la cintura para arriba, una lleva traje de baño y la otra lleva un short corto, las dos están encima de una colchoneta rodeadas de algunas botellas, acostadas boca a arriba daban una linda visión de 4 tetas bien chéveres y apetecibles y que además tenían buen cuerpo, pero igual Cheo se acercó poco a poco pensando como coño iba a hacer para despertarlas sin que se asustaran, cosa que no sucedió así porque una de ellas abrió los ojos de súbito y al ver a Cheo pegó un grito de susto que despertó a la otra y aturdió a un Cheo que solo atinó a señalar su reloj y señalar al cielo, dando a entender que era hora de levantarse, antes de hacer señas de disculpa y darse la vuelta e irse, pero en esto la otra chica se le acercó luego de calmar a la otra para que dejara de gritar, y le pidió disculpas aparte de que le preguntó si había un sitio donde pudieran acomodarse y asearse antes de irse, Cheo las vio a ambas y al final se las llevó al restaurant donde ya habían varios clientes desayunando, apenas la madre vio a los tres Cheo le hizo la seña y ella los dejó entrar al bañito, donde ellas se lavaron, cambiaron y acomodaron mientras Cheo empezaba a trabajar; las muchachas ya con algo de mejor estampa salieron y al ver a Cheo servir desayuno le pidieron unas cuantas empanadas para matar el hambre, comieron pagaron y justo cuando pagaron llegó la segunda chica, que pa más ñapa era la única que sabía español fluido y le preguntó su nombre, “bueno… llamame Cheo” dijo el muchacho y ella le dijo “ah ok, yo me llamo Marina y ella, que además se disculpa del susto y del pequeño mal rato, se llama Reggina” al final estrecharon manos, antes de perderse ellas en el camino al pueblo y él en el coñazo de trabajo que le tocaba en el transcurso del día, más servicio, más comida y algunos imprevistos, como la pelea que se armó en la playa cuando un turista rascado se quiso propasar con una de las muchachas que andaban por allí en traje de baño y que casi arma una coñaza de muchos contra muchos, que al final Cheo calmó los animo y logró que no pasara a mayores, ya eran como las 4 de la tarde y Cheo estaba intentando comer algo para medio paliar la pela, cuando su madre lo buscó, que una muchacha lo estaba buscando desesperadamente…

Era Reggina que en un español bastante lamentable le explicó a Cheo que Marina se le perdió en un paseo que estaban haciendo en la selva y que no sabía donde estaba, le entregó un papel que Cheo vio y reconoció el sitio de inmediato, le dijo que él la iría a buscar y que si quiere que la esperara, ella un poco desconfiada al inicio dijo que no, pero al final se quedó, Cheo se fue caminando rápidamente hacia una playa botada pal quinto coño, donde pudo encontrar a Marina sentada con las manos en la cabeza y con un teléfono celular que no tenía señal, apenas lo vio Marina se le fue encima y lo abrazó, de allí se fueron otra vez al restaurant donde al llegar Reggina estaba dormida encima de la colchoneta, Marina la vio y se río, allí fue cuando le dijo que se habían venido de vacaciones para olvidar ciertas penas de la vida, pero no encontraron posada y habían tenido problemas para armar la carpa que se habían traído para dormir, que fue por eso que terminaron durmiendo al aire libre durante los dos días que tenían en el pueblo, Cheo la vio y le dijo que se podía quedar en ese cuartico en la noche mientras él veía como armaba la carpa, si es que podía hacer eso, habló con su madre que le dijo que podía ser mientras no interfiriera con el restaurant, igual Marina dijo que le iba a pagar los días como hospedaje en agradecimiento. Aunque luego que Reggina tuviera que volver de emergencia por un lío hizo que más fácil Marina, que decidió quedarse porque le hacía falta un playazo, estuviera en el restaurant.

Y bueno los últimos días de Cheo en la playa estuvieron matizados por la presencia de Marina, con quien de cuando en cuando mientras el trabajo lo permitía, hablaban de cualquier cosa, ella se enteró que el se iba a la ciudad a estudiar, que le gustaba escribir historias en sus tiempos libres, que leía mucho, y sobretodo cuentos que le  vendían en la ciudad los novelistas cuando iba a comprar las cosas para el restaurant y que bueno, que había tenido pocas novias y que se la pasaba trabajando y echándole bolas en el restaurant que le ha dado todo lo que tiene, él supo que ella era extranjera pero no de muy lejos, que estudiaba en la universidad y que ya estaba muy avanzada, que había probado drogas desde temprano, pero que no se dejaba afectar por eso, que Reggina era una amiga con derecho a buen sexo de un poco más lejos, la cual se vino con ella, porque ambas tenían un hombre en común que querían olvidar en el alcohol, que pronto tendría que volver a su país, porque empezaba sus pasantías y luego la tesis, por eso vino para acá para descansar un poco de años de corre, corre, antes de empezar con la parte más fuerte de la carrera. Entre conversaciones habían muchas risas y muchas miradas cómplices de ambos, incluso en los días más fuertes de la semana, que era cuando estaba la procesión y bajar el santo al mar, Marina decidió echar una mano en el restaurant, para sorpresa de la madre de Cheo, a la cual le había caído bien y trataba amablemente, pero tampoco se daba muchas ilusiones sobre todo cuando es una turista que viene de vacaciones por unos días.

Hasta que vino el sábado, donde todo el pueblo se va de rumba a la plaza para luego el domingo darle la bendiciones al mar como cierre de las fiestas, además que ese día la familia completa se apareció en el restaurant para ayudar y trabajar como solía pasar los fines de semana del asueto, donde toda la familia se reunía y pasaba el fin entre trabajo y fiesta antes de volver a la rutina. La madre de Cheo lo vio y le dijo “este es tu último fin de semana aquí… anda disfrútalo porque te lo has ganado, ah y llévatela a ella para que se lleve un buen recuerdo de este sitio…” y así fue…

La llevó de visita al pueblo, pasó por el destartalado estadio que inauguró un gobernado muy reputado que ahora era presidente y que luego de hacerlo nunca volvió más por allí, pero ahí vieron unas cuantas partidas de pelotica de goma, se comieron unos cuantos raspados en la plaza del pueblo, entre ventas de algodones, perros y otros comercios llenos de turistas, caminaron por algunas calles vacías mientras Cheo le contaba de todos los amigos con quienes corría y jugaba por estos callejones y casas de barro, palo o bahareque, algunas derrumbadas y abandonadas y otras cambiadas por el cemento y la electricidad, la llevó a bañarse en el río que está cerca del mar donde chapotearon y jugaron como si fueran unos chiquillos, ya en la tarde estando a punto de irse del río, donde se quedaron largo rato, Marina lo vio y le dijo…

Sabes tengo una apuesta, yo hace mucho jugaba a lanzar piedras  al río y hacer que rebotaran en la superficie varias veces antes de hundirse así que te propongo una competencia, lanzar varias y bueno si yo gano, me irás a buscar un refresco en la bodega que está allá cruzando el puente porque me estoy muriendo de sed…

Uhm ok, dijo Cheo… y si gano qué??

Pues fácil te doy un beso te parece???

Eso lo había descolocado, si bien desde la primera vez que la vio le llamó la atención, él no se imaginaba que ella se diera cuenta que ella le gustaba mucho y cada vez más cada vez que la veía, se perdía en sus ojos claros y su cabello ensortijado además obvio de un cuerpo que le despertaba el deseo, así que asimismo afectado aceptó, y ella lanzo primero la piedra… 1 ,2 ,3, 4 veces, nada mal, en eso vino Cheo que también sabía más o menos de eso y lanzó su piedra… 1… 2… 3… y se hundió.

Cheo vio la vaina y sencillamente se encogió de hombros viendo sonreír a Marina, agarró y decidió ponerse la franela para ir a buscarle el premio a la muchacha, hasta que ella vino lo tomó del brazo y le dijo… sabes qué??? Yo no se tu, pero solo había contado 2 veces… y unió sus labios con los de él, un beso tímido que poco a poco se fue soltando en conjunto con las lenguas de ambos que empezaron a entrelazarse cada segundo con más fuerza, mientras las caricias empezaban a prodigarse entre ambos, hasta que se separaron y cómplices aprovechando que todo el mundo estaba en el pueblo celebrando, se fueron hacia el restaurant, donde el cuartico donde dormía Marina durante la semana sería el point donde se lanzarían de cabeza hacia la pasión.

Entre lujuria y pasión Cheo se quedó prendado del cuerpo casi perfecto y desnudo de Marina que se le mostro en todo su esplendor y al cual él se aferró, para besar, lamer y acariciar como poseso, mientras ella estaba entregada a la excitación que empezó a crecer desde su interior, ella luego se incorporaría para desnudar a su amante y tomar entre sus manos el pene erecto para devorarlo con malicia y pericia para hacer gemir a Cheo, que tenía que hacer malabares mentales para no acabarle en la boca a Marina, y luego sacando un preservativo de un bolso le dijo… de pana quiero que me cojas rico, pero sin esto tu no me coges te quedó claro??? Cheo vio el preservativo, lo tomó y luego de darle un beso en la boca a Marina se puso el condón y luego de que Marina diera en visto bueno, fue por ella…

Penetrándola de pie frente a frente y luego teniéndola de espaldas, se pasaron un buen rato, mientras las manos de Cheo se perdían en las grandes tetas erectas de marina, en su abdomen y en sus nalgas, las cuales no pudo evitar azotar un par de veces provocando que Marina ronroneara y pidiera unas nalgadas más para ponerse más excitada, lo que obvio hizo que ella se moviera más y más rápido haciendo que Cheo casi acabara, lo cual ella detectó y por eso se detuvo, se soltó del amante y se colocó en la colchoneta en cuatro patas, dejando para la vista de Cheo una panorámica completa de sus nalgas y un sexo ya húmedo y listo para ser poseído como así hizo Cheo que tomó con fuerza a Marina y penetrándola con furia poco a poco le sacaba gemidos más y más sonoros, mientras se cambiaba de cuatro patas a estar de lado hasta una especie de misionero con las piernas enredadas en su amante, el cual recibió la orden de que la saciara y él obvio que obedeció, llegando primero ella al climax y luego le tocó a él, quedando ambos abrazados uno detrás del otro, Cheo nunca supo cuando coño se quedó dormido, aunque con la rolo e paliza que llevaba en la semana y luego del rolo e polvo que echó, era natural.

Cuando se despertó, estaba en el cuartico, solo, cuando vio para ambos lados, vio que Marina ya no estaba, ni tampoco sus cosas, la buscó por todos lados en el restaurant y con tristeza decidió cerrar el cuartico e irse a la casa total tenía que hacer maletas porque se iba a la ciudad en la noche, cuando llegó a la casa todos estaban de fiesta cantando las canciones del mar y pidiendo las bendiciones de rigor, con algo de alegría estaba saludando a sus hermanos y a sus primos, hasta que llegó a su cuarto, con las maletas hechas en la cama, cosa que los sorprendió, mucho más cuando su madre entró al cuarto y le dijo… “no se quiso despedir de ti, porque sabía que sería difícil, sin embargo vino acá y me buscó y me pidió que por favor te dijera que ella regresaría, no sabe cuando ni como, pero ella volverá y será en esta semana, porque ella tiene que venir a buscar esto, me dijo que te lo diera…”

Y en eso lo recibió, la cadena que ella siempre llevaba encima con su nombre y que para más ñapa, dijo que su hermana le dio cuando cumplió los 15 años y que nunca se quitaba, él la vio, y con lágrimas en los ojos y una sonrisa se la dio a su madre y le dijo…

“guárdala aquí, en este lugar estará mucho mejor, esto servirá para que todos los años en la semana se asueto yo venga y te eche una mano en el restaurant, si ella vendrá para acá yo también lo haré” y abrazando a su madre el resto de su familia se unió a ver lo que pasaba en el cuarto y la fiesta continuó durante todo el día, mientras los cantos en el mar cada día se hacían más y más sonoros, la bendición de los Dioses caía en el pueblo y daba a entender que no importaba si los tiempos eran difíciles, a su pueblo jamás se le iba a dejar morir.

Cheo, ya con su verdadero nombre José Alberto, se fue al día siguiente a la ciudad a empezar con la universidad, aunque le costó un poco coger el mínimo, poco a poco se fue adaptando al trajín citadino que cada día era más complicado, en la universidad se aplicó que jode y poco a poco sus notas iban subiendo de semestre en semestre, siendo uno de los mejores estudiantes de la facultad, además cumplió su promesa, de siempre irse en la semana de asueto al pueblo, donde seguía siendo el Cheo de siempre tanto solo como con algunos compañeros que se iban con él, incluso alguna novia o amante terminó pasando la noche con él en el cuartico del restaurant luego de que ayudara con los trabajos del restaurant, el pueblo a pesar de ser próspero se negó a crecer con el progreso y se quedó así de chico como fiel, así más rápido Cheo se iba para allá y siempre se dedicaba de lleno a su restaurant, porque ya le había dicho a su madre que sencillamente el regresaría a trabajar allá cuando terminara la carrera, total, todo lo que necesitaba estaba en ese localcito que estaba cerca del mar, la madre no le causó mucha gracia eso, pero si él era feliz, con esa decisión ella la respetaría.

Así que luego de los actos de graduación, donde Cheo salió cumlaude aunque había rechazado todas las ofertas de trabajo por parte de varias empresas tras nacionales, el muchacho agarró sus cosas y se fue a tomar el avión directo a la ciudad donde tomaría el fiel bus directo a su pueblito, justo cuando estaban revisando su pasaje, la muchacha tapada por el sombrero se le queda viendo como mucho los documentos, cuando el pregunta si había algún problema, ella respondió en una voz muy familiar.

Bueno tus papeles están bien y no tienes problemas, pero el detalle es que tengo rato viéndote y no veo mi cadenita, esa que yo te di, así que donde la tienes Cheo??

Si era Marina, vestida de sobrecargo, empleo que le ha dado unos cuantos viajes, unos dolores de cabezas pero mucho kilometraje para ir por todo el mundo, se veía tan linda como la última vez que la vio, Cheo quiso abrazarla pero se dio cuenta que estaba trabajando, así que sonriendo solo le dijo…

Tu cadenita… ah si, está en el restaurant, puedes ir a buscarla cuando quieras que con gusto yo mismo te la daré… tómate tu tiempo. Yo estaré allí, trabajando y esperándote.

Y con una sonrisa se despidió de Marina camino a su casa, donde su madre feliz lo esperaba sabiendo que el negocio estaba en buenas manos y que podía retirarse con confianza, pues primero Cheo se encargó de que el Restaurant tuviera el pescado frito mas sabroso y la cerveza más fría sin congelar, para mantenerse como uno de los lugares referencia en el pueblito costero y luego tener la ayuda de Marina que llegó a buscar su cadenita para luego quedarse con Cheo y de Reggina que luego de unos años oscuros entendió con este par que la vida entre arena y mar, combinada con un morenazo de la región con quien se casó, es mucho más sabrosa y mucho más de pinga.

FIN.

2 comentarios para “UN CUENTO LIQUIDO VERSION 89.0”

  1. Gabo Dice:

    Jajajaja, marico, yo abrí con confianza el blog en la oficina y cuando salieron ese poco ‘e fotos tuve que lanzar la minimizada de emergencia xD

    The Devil Sez:
    coño de pana tu si eres arrecho, abrir mi blog en la oficina y asi a lo bueno… tu estas pasado de confiado, ya sabes la proxima miras a los lados y si no hay nadie dele play…

  2. Brianna Rupalanite Dice:

    La primera y probablemente la última vez que he visto a la cabra mecánica en directo fue el sábado de la semana pasada en el concierto que reunió al Sr.


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