Y ESTE ES UN RETAZO DE POST MEDIO MAGICO CON ALITAS Y LIQUIDO SACADO DE LA CRIPTA

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Seguimos escribiendo si nos dejan, esto debería venir así…

Rafael de niño fue un chico que al cobijo de su abuela, obvio mientras los padres medio arreglaban sus peítos medio locos por unos cachos mal puestos, pasó unos años bastante buenos alejado de lo malo de la realidad de un mundo coño e madre, refugiado en los cuentos de fantasía que la abuela le relataba todas las noches, soñaba con seres voladores, fantásticos, de otros mundos pues para que tengas una idea. Como por ejemplo las hadas, esos seres chiquiticos que con alas en la espalda, ayudaban a los héroes de turno a vencer a los enemigos más feroces por medio de la magia que salía de sus varitas, de resto, luego de ayudar a vencer al enemigo no se sabía más nada de ellas, cosa que le daba curiosidad, la abuela siempre le decía que ellas luego de hacer su parte, volvían a su mundo a vivir en paz y en alegría. Lo cual alegraba a Rafael, porque siempre se quiso tener un hada madrina que le cuidara y lo orientara en el camino de la vida.

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Pero de eso han pasado ya unos cuantos años, Rafael ya no es el niño inocente que su abuela cuidaba y lo llenaba del amor que sus padres no le daban porque estaban muy ocupados buscando de tenerlo de excusa para reprocharse mutuamente lo mal que está, más que todo porque su abuela ya falleció hace unos cuantos años y los problemas entre sus padres no se la terminaron de arreglar como quisieran, por eso fueron unos años de adolescencia y adultez bien difíciles, donde el muchacho se fue por un rato del camino, con algunas consecuencias no muy buenas, pero ya eso ha pasado, el chico vive solo, con un poco de peroles viejos que le quedaron de su abuela, los cuales ha vendido poco a poco por buen precio, tu sabes cuando el dinero hace falta para las necesidades y la diversión. Estos objetos también se han ido acabando, en conjunto con los buenos recuerdos que tenía Rafael con su abuela, cada vez más difusos y perdidos entre otros más recientes, tanto buenos como más o menos malos. Más cuando el muchacho es bastante frecuente con los vicios, el cigarro, las horas de trabajo duras y sin descanso, con algo de pornografía, música chatarra y comida bastante más chatarra, para no perder la costumbre pues.

Es por eso que revisando entre las viejas cosas que consiguió en una vieja caja, encontró una cajita, de cristal y de color oscuro, de esas que una vez su abuela le dijo que guardaba un hada mágica la cual saldrá a salvarlo cuando tenga la fe suficiente para confiar en ella, pero como en ese momento estaba un poco sarataco, solo agarró la caja entre un poco de peroles y la lanzó al fondo de la habitación, quedándose dormido, lo que no contaba era que había un escape de gas en la habitación donde él se quedaba, pero estaba bien volado del alcohol, bebiendo para olvidar su desgracia y su vida bien miserable, por eso medio olió el olor a gas, pero estaba bastante mareado y perdido entre sueños para reaccionar, mientras tanto la caja que estaba en el fondo de la salita, empezó a brillar desde su color negro, más y más hasta hacer una luz fría y enceguecedora.

Cuando Rafael se regreso de la inconsciencia, era atendido por unos bomberos que lo tenían en una camilla, solo verificaban sus signos vitales, la cosa pudo haberse puesto de tragedia, porque hubo una concentración de gas bastante importante, del tipo que si no mataba a Rafael por los gases en su sistema, una chispa podía volar casi todo el piso, pero eso no pasó, más o menos porque una persona entró o apareció en el apartamento y cerró la llave de gas, abrió las ventanas para que saliera al aire libre y sacó a Rafael con grandes esfuerzos de la habitación, los bomberos luego de verificar que el muchacho estaba bien, le preguntaron si conoce a esa muchacha que tiene en frente, él dice que no, le dijeron que debería porque ella fue la que lo salvó de la muerte, la muchacha estaba en otro lado con la vista perdida y más que todo jugando con unas mariposas que revoloteaban a su alrededor, cargaba una bata diminuta que hacía grandes esfuerzos para ocultar sus curvas y sus partes que al menor descuido mostraban unos picones bien sabrosones, él se acercó a ella y se presentó, ella lo vio algo divertida y algo desinteresada, le dijo que nada, ya lo salvó, y todo tranquilo, que no había problema, todo bien, él la vio y le dijo que aunque sea pudiera agradecerle, ella solo le dijo que si le consiguiera algo de ropa para vestirse porque ella no tiene, sería muy bueno, porque tuvo un pequeño problema al llegar al sitio, Rafael le dijo que en la casa donde se metió hay un poco de ropa de su abuela y su madre, no es la gran cosa, pero a lo mejor puede ayudar, ella no tuvo otra opción y fue para allá con él.

Cuando entraron al apartamento, ya viciado de gas de cocina y normalizado, él entró y le consiguió un poco de ropa de su ex novia, una de sus últimas que no volvió a recoger sus peroles que dejó por ahí, encontró una franela, unos pantalones y una viejas sandalias bajitas en buen estado, ella los vio y le dijo que con eso se defendería, se quitó la bata que cargaba encima quedando desnuda y sorprendiendo a Rafael, ella lo vio con cara de extrañada, le preguntó si no había visto suficientes mujeres desnudas en su vida para que le quedara viendo con cara de idiota, él intentó decir algo, pero se quedó prendado en lo bella y deseable que era, es así cuando ella le dijo, que bueno ellas son así de bellas, que se acostumbre, cuando Rafael le dijo que no entendía eso de que ellas, y la chama lo vio, y le dijo que solo viera y que no se desmayara.

Se volvió a quitar la camisita que tenía encima, quedando topless de nuevo volteàndose y con una especie de palito que tenía guardado por ahí, se tocó la espalda y ante Rafael le empezaron a salir unas alas de la espalda, alas que reconoció y que no había visto desde hace unos años y en ilustraciones, no lo pudo creer… qué?? Le dijo la chica, que, tantas veces que las vistes en cuentos y ahora no puedes reconocer una hada cuando la vez mijo???? A ver si te amachas carajito.

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Luego de la tremenda impresión inicial, le dijo que hace mucho tiempo eran muchas, miles, todas con poderes mágicos, pero los seres oscuros, poco a poco las fueron extinguiendo, los humanos también al dejar de creer en ellas, terminaron de extinguirse. quedando ella sola, según ella, estaba encerrada en la cajita de las hadas, esa que los humanos crearon para mantenerlas a raya a la disposición de los deseos más bizarros que el alma de hombre pudiera pensar, allí pasó años y años, encerrada, esclavizada y dormida sin pararle bolas al tiempo y a las circunstancias, fue liberada de la caja, sabrá Dios pa qué y nada, está en este mundo, aunque cree que no por mucho tiempo, luego de ver la caída de casi todas las hadas que la han rodeado y con la que creció, perdió toda la fe, será por eso que es un poco más humana y menos hada, así que bueno por eso está aquí a ver qué podía pasar, aunque ella está clara que sus días como hada están contados, porque es inevitable que pierda las alas que la magia le dio, pero como magia no hay en estos días, está como complicado. Él la vio y se quedó impactado, no estaba acostumbrado a tener compañía, porque la mayoría de las personas lo han utilizado y lo han dejado mal, pero ella, se notaba desde lejos, bien lejos que era totalmente diferente.

Por eso le dijo, o mejor dicho le pidió y le explicó que lo mejor para ella era que se quedara con él, que viviera con el para hacerse algo de compañía mutua y así no pasara trabajo por fuera, ella lo tomó como una cortesía, así que aceptó, Rafael le consiguió algo de ropa femenina y bien bonita para que ella pudiera salir y en general, cuando él venía del trabajo al cual iba para ganar dinero, caminaban la ciudad por todos lados con algo de incredulidad, combinada con inocencia de la hadita, que aprendía rápido y preguntaba que jode, hasta cosas bastante básicas que obvio ella no sabía, y luego de llegar a la casa, comían, porque la chica aprendió el significado del hambre y la necesidad de comer para subsistir o por lo menos tener energía y fuerza, se ponían a charlar por horas antes de irse a dormir, ella dormía en la cama y él en el sofá, aunque no podía evitar acercarse al baño para verla ducharse con las alas en la espalda recibiendo el agua en conjunto con el resto del cuerpo, quedándose prendado de lo preciosa y lo buenota que está. Ella sabía que él lo ve, pero se hace la loca. Aunque a ella le gusta que la vean y lo que hace él a solas cuando cree que está dormida. En una de sus interminables conversaciones, él le preguntó a la chica/hada, cómo hizo para sobrevivir estos años, luego que se les pensó extintas, porque según la mitología, las hadas siempre tienen que tener alguien que crea en ellas, para poder sobrevivir, la muchacha lo vio y sonriéndole muy cerca le dijo, que hubo un tiempo en que creyó que iba a desaparecer, pero no lo hizo, al no haber nadie que creyera en ella, pues ella misma fue, creyendo en si misma a pesar de las dificultades y los años, nunca perdió la fe en que algún día sería libre de nuevo, eso la mantuvo con vida.

En una de esas, había aprendido a usar la radio y se la pasaba horas y horas oyendo música, cuando encontró una emisora que estaba pasando rock a esa hora de la noche y más aún estaba sonando una banda que luego se enteró que se llamaba Black Sabbath, del cual estaba sonando un especial, con un tema llamado Fayries Wear Boots, que le encantó y como la cosa era con ella, revisó unas revistas pornos viejas que el chico Rafael tenía botadas por allí y vio unas bichas que le llegaban a la chica casi a la rodillas, de cuero negro y tacón bajo, se enamoró de ellas, aunque le dio risa la jeva que las cargaba puesta porque tenía las piernas a la altura de la cara mientras era penetrada por dos hombres a la vez, y con la varita mágica se las hizo, se las puso y se paró enfrente del espejo, se despojó de las ropas y dejó las alas salir de su espalda y se vio al espejo, se gustó a si misma y no dejó de verse, así la encontró Rafael, y ella se volteó y le preguntó qué coño le ve tanto, que si le gusta lo que ve y si es así, iba a tener que hacer algo al respecto. Con la varita movió los dedos y Rafael se encontró sin ropa, ella se le acercó y acercando sus labios lo besó, luego lo abrazó, abrió las alas extendidas y sonriendo le dijo antes de volverlo a besar… las hadas malas usan botas.

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Ya luego de esa noche ambos se quedaron en el apartamento, la hada no le quedaba mucho poder mágico, pero lo usó para ayudar a Rafael, le sacó algunas malas costumbre y con algo de magia hizo que las cosas caminaran mucho mejor, terminó visitando a sus padres y perdonándolos por todo lo malo, se fue a la tumba de su abuela en compañía de ella, la cual se llegó a la tumba y colocó la cajita encima de una de las columnas que estaban en la tumba, dijo unas cuantas palabras y de repente Rafael empezó a escuchar unas palabras y una voz que reconoció, era su abuela que tenía mucho tiempo sin oír, hablaron poco, pero suficiente y con lágrimas se despidió, antes de desaparecer. Le dijo que recordara que a pesar que físicamente no se encuentra a su lado, siempre estará en su corazón, y siempre estará a su lado para cuando lo necesite, mientras tanto que la cuide a ella, que está aquí para sus momentos difíciles

Ya no me queda más poder, mis alas de hada ya no me saldrán más del cuerpo, ahora solo me quedé como una humana más, así que nada, esto es lo que hay. Me gustan mucho las botas, mientras más altas y de tacón filoso mejor, con ropas de cuero que le combinen y sobretodo oír Black Sabbath todo el día, con eso puedo empezar a acostumbrarme a este mundo que cada vez está más locote.

Él la tomó y la abrazó, y le dijo que hada o no, no tendría palabras para agradecerle todo lo que ha hecho y que humana o hada, él cree en ella, y así será por un largo rato. Que no sabe en el lío que se ha metido.

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La chica se quedó con la varita, que a pesar de no tener poder, era una preciada posesión, en una de esas, estaba sola en el apartamento sin hacer mucho y leyendo un libro, cuando reconoció unas palabras en idioma ininteligible, eso hizo que la varita que estaba en la biblioteca empezó a brillar de nuevo, como por una última vez, ella tomó la vara y se vio al espejo, se la apuntó en la espalda, sintió como una punzada continua recorría su espalda y un poco más abajo, cuando terminó la sensación ella se revisó, se encontró una alas tatuadas que bajan de la parte alta de la espalda cubriendo los omoplatos y llegan a los lados de las caderas, le quedaron demasiado arrechas, estaba contenta, pensando en la sorpresa que le va a dar a Rafael cuando llegue del trabajo.

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