ESTE ES UN RETAZO DE POST SUCIO DESDE LO ALTO DE UN BALCON Y HASTA VOYEUR

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Este lo que te viene es así chico…

Cesar Román había conseguido a muy buen precio ese apartamento céntrico, donde se mudo desde el nido paterno buscando su libertad y sobretodo quitarse de encima a sus ladillosos padres, que no esperaban que el muchacho dejara el nido, así como su hermano mayor que era rolitranco de flojo que había encontrado muy dulces las mieles de ser un mantenido, mientras tanto Cesar Román estudiaba y trabajaba, cuando terminó los estudios profesionales, consiguió un trabajo mejor, algo de mejora económica y obvio que la independencia que era inevitable, cosas como comer a la hora que le diera la gana, tener las cosas en el orden que le diera la gana, y poder llevar a una chica a su habitación para hacer cositas ricas sin ser molestado y pudiendo dormir hasta la hora que le diera la gana, eran pequeños placeres muy importantes para él. Y con la llegada a ese apartamento, pues los conseguiría, aunque la chica… bueno eso se tardaría mucho más de lo que él pensaba.

El caso es que el viejo inquilino, que se fue debiendo unos cuantos cobres al dueño del edificio, dejó algunas cosas personales, que nunca fue a buscar, vio las cosas en cajas y no pudo evitar la tentación de abrirlas y revisar las cosas, lo que encontró le llamó la atención, había una cámara vieja de esas que usan rollos, más un poco de fotos, algunas descoloridas y otras medio borrosas, pero las reconoció, eran de las ventanas de los edificios anexos, como el apartamento estaba en una esquina, tenía vista privilegiada a dos edificios, y además como el apartamento estaba en un piso alto, tenía varios pisos de menú, para poder ver, obvio que necesitaría algo para poder ver a los otros edificios, esa respuesta estaba al fondo de la caja metido en una caja, un par de binoculares de alto alcance con los lentes en muy buen estado, además se les había incorporado una especie de lentes especiales, los cuales hacían muy fácil el ver de noche y con bastante claridad, vio las fotos una por una y encontró al principio, las cosas comunes, gente comiendo, personas caminando por las calles, pero al pasar de las fotos encontró otras cosas, por lo menos una secuencia de fotos de una persona que es emboscada por unos malandrines, los cuales luego de quitarle sus pertenencias le dan una paliza, otra donde se ve una persona bastante pasada de tragos, mujer, orinando sentada en la esquina de una casa, otra cagando, y también a los lejos del callejón a una pareja de mendigos que se metieron en un viejo vehículo y lo aprovecharon para hacer el amor dentro de él, luego de un rato de cópula, salieron y se fueron por el camino. Se imaginó más o menos como era la secuencia de los eventos, luego de revisar las fotos guardó todo en la caja y la puso en una esquina para tenerla allí y por si acaso la venían a buscar, pues la entregaría, al día siguiente abrió la caja y sacó los binoculares, los tuvo por allí, a las semanas el dueño del edificio le comentó que el anterior inquilino le había preguntado por sus cosas, y el molesto le dijo que nada que él mismo las había botado porque hay otro inquilino allí, que no jodiera más, le preguntó si había botado sus cosas, y Cesar Román dijo que si, le daba cosa mentir, pero le daba más placer saber que ya esos objetos eran de su propiedad y que les daría un muy mal uso, pero bueno pues.

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Se empezó a quedar hasta altas horas de la noche, apagaba las luces del apartamento y corría las cortinas de las ventanas, luego con los binóculos empezaba a ver a todas las ventanas, viendo alguna que estuviera abierta o alguna con las cortinas abiertas, las primeras noches no veía nada interesante, si acaso alguna persona tomando café con la ventana abierta y pensando en sabrá Dios que carajo, algunas levantaban la mirada hacia lo lejos en el cielo, lo que daba a entender que tenían muchas cosas en que pensar, a veces veía a las personas caminar por las calles en la madrugada, algunas en estado bastante etílico, y a veces la gente que salía bien temprano de madrugada porque tenía que ir a trabajar lejos, pero en general nada que le llamara la atención, pero…

En uno de los apartamentos del frente, estaba una chica, bastante alegre y divertida, la cual llegaba a su apartamento y solía colocar música de fiesta y se ponía a bailar por los cuartos, en general lo hacía en franela nada más, unas bastante grandes que le tapaba lo que tenía que taparle pues, y en general era un tripeo, la muchacha muy alegre y simpática, se volvió una de las fijas que Cesar Román espiaba frecuentemente, y le daba motivos para ello, la niña como era medio antiparabólica, se dejaba ver a veces con poca ropa, under, franelilla y bluma y a veces solía caminar por el apartamento con los trajes de baños que se ponía para ir frecuentemente a la playa, pero la muchacha le tendría preparada una sorpresa en uno de esos días.

Llegó un viernes pasada la medianoche, ya Cesar Román estaba pensando en acostarse porque la noche no le había dejado nada interesante, pero la vio llegar acompañada por un sujeto, al cual apenas se bajaron del taxi, lo agarró y lo beso apasionadamente pegándolo contra la pared del edificio, él aprovechó y apretó las nalgas de la muchacha y las sobó, tenía un culito bien rico, mientras las bocas se succionaban más y más, hasta que ella se separó de él y lo tomó de la mano, se lo llevó al apartamento.

Luego de entrar al mismo, ella lo echó al sofá, quedando fuera de la vista del espectador del otro lado del binóculo, mientras ella empezó a poner una música, bailable pero al mismo tiempo sensual, con la cual empezó a bailar, y mover su humanidad de forma sexy, pasando sus manos por encima de su cuerpo y acariciándose, las ropas poco a poco empezaron a caer, algunas se las lanzaba al muchacho, que se lo imaginaba excitado y tocándose el falo erecto por encima del pantalón, cuando solo quedaban la pantaleta y la bluma, para su sorpresa salió al balcón, se quitó ambas prendas y lo invitó a que se uniera a ella, el muchacho salió y se sacó el falo erecto, ella se puso de rodillas y al darle la espalda a Cesar Román, vio como se lo metía en la boca y lo empezó a succionar lentamente, la imaginó haciéndolo muy bien, porque bueno, el muchacho a quien se lo estaba mamando, estaba viendo hacia arriba desde hace rato y gemía con la boca muy abierta. Pasaron unos cuantos minutos, hasta que el muchacho, decidió que era suficiente boca en su guevo, ahora era el momento, la levantó la volteó y la penetró, entró facilito, y fácilmente la cogió más y más duro, mientras le agarraba las tetas y se las sobaba, la tomaba por el cuello y la boca, mientras ella le pedía más y más, gimiendo, más y más duro, ante una mirada impresionada de Cesar Román que hace rato tenía una erección de padre y señor cristo, pero sentía paralizado, por ser espectador de senda demostración de placer, las tetas paraditas de la muchacha se movían al ritmo que le marcaba los movimientos de embestida del chico, cuya cara daba a entender que le faltaba poco para acabar, al igual que la chica, que con la boca muy abierta y con los ojos cerrados pegó un gemido bien potente que dio a entender que había acabado intensamente… como Cesar Román había contenido la respiración como si el también acabara, no pudo evitar soltar un suspiro, y perdió la atención, cuando volvió la vista se encontró de frente que la muchacha con el pipe del muchacho ahí medio erecto metido en su vagina lo estaba viendo, como si sabía que la estaba observando tirar…

Inciso del escribidor, lo que viene son unos supuesto finales que yo había pensado para este relato, pero como luego se me vino otra idea para extenderlo, pues ya no son finales y obvio que el relato sigue, pero para no perderlos, pues los colocamos, como bonus.

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Falso Final N° 1.

Justo en ese momento la chica sintió que la agarraron del cuello y la apretaron, intentó soltarse, pero como estaba de espaldas a su atacante, no tuvo forma de soltarse, poco a poco las fuerzas le fallaron hasta quedar inmóvil, más no muerta, solo inconsciente, el chico la metió dentro del cuarto y la acostó en la cama, luego agarró una bolsa y se llevó cuanto objeto de valor había en el apartamento, no sin antes pasar un momento por la cama, y besar a la chica en la boca, le dijo que estuvo muy bueno. La chica al despertar se dio cuenta que la habían espalillado, y que por guevona, pues nada se jodió, le iba a costar un pelo recuperarse pero ni modo, Cesar Román tenía la cara del tipo, sabía cómo era, pero nunca se atrevió a decirle a la chica que podía ayudar con eso, y eso que se la encontraba de cuando en cuando, obvio que no dejaba de verla, hasta que una vez la muchacha le preguntó si él la conocía y el obvio que dijo que no, y se fue corriendo, es que el muchacho con las mujeres era un peo vale.

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Falso final N° 2.

El muchacho la agarró por el cabello y la empezó a fornicar de nuevo sin dejarla que medio pasara el orgasmo, la cogió durísimo, la chica empezó primero a volver a gemir y berrear de placer, pero al pasar los minutos la chica se quejaba de dolor, porque le estaba doliendo al ser cogida bien duro y sin contemplaciones, hasta que el chico, le metió un solo coñazo por la parte de atrás de la cabeza, quedó inconsciente, lo que el muchacho aprovechó para levantarla y lanzarla por el balcón del apartamento, estrellándose contra el techo de una van que estaba estacionada abajo, obvio que el impacto la mató al momento, el muchacho luego vio hacia donde estaba Cesar Román y le hizo la seña del silencio antes de salir corriendo del apartamento.

Cesar Román no le dijo a nadie lo que vio, pero el recuerdo lo atormentaba, tenía pesadillas constantes con ese momento, incluso a veces alucinaba que la muchacha desde el más allá le decía que había sido su culpa, el remordimiento de conciencia lo estaba carcomiendo, a tal punto que un día decidió ir a la policía, decidió decir todo lo que sabía, sin importar las consecuencias, se vistió y salió del apartamento, se encontró de frente con un puñal que se metió en su estómago, reconoció al muchacho que lo había reconocido, le dijo de forma sarcástica antes de meterlo al apartamento, disculpa, pero te me haces familiar, te conozco de algún lado?????

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Ya sigamos con lo que teníamos.

El muchacho de la pena se asustó y del tiro se salió de la ventana y con la vaina de que se vio descubierto se metió a la cama y se durmió acurrucado, como niño que se duerme castigado por una falta grave, despertó y todavía la vergüenza no lo dejaba en paz, es por eso que estuvo unos días que no se atrevía a ver por las ventanas usando los binoculares, tenía demasiado corte, aunque la tentación era demasiado grande y de seguro en unos días, volvería a ver por ellos y tratar de volver a ver a la chica, a la cual no volvió a ver por lo menos en el balcón, el cual se mantenía cerrado con las ventanas tapadas por las cortinas, pero en una de esas que estaba haciendo unas compras en un automercado, se tropezó con ella, que venía como siempre espalomada con un poco de bolsas, él la ayudó porque no la había reconocido, cuando la vio de frente se quedó congelado, ella le preguntó si la había visto de otro lado, él dijo que no pero con la cara dio a entender que si, al final, la chica le agradeció que la hubiera ayudado a recoger las cosas, y le volvió a preguntar si sabía de algún sitio donde la había visto, él repitió que no, pero se echó paja de que si con los nervios, al final ella se presentó como Mélida, que si se acuerda de que se hayan visto, porque a ella se le hace familiar, que la llame, le dio su número de teléfono solo por si acaso, él muchas veces en unos días sintió la tentación de llamarla para salir, pero luego se le iba la mente, que salieran, que se llevaran bien, que incluso se besen y se hagan novios y que inevitablemente se la lleve al apartamento, y que ella se de cuenta que desde ese sitio él la vio tirando al aire libre y lo reconozca, eso le daba mucho miedo, por eso lo dejó de ese tamaño, por ahora pues….

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Sin embargo, volvió a usar los binóculares, porque la tentación de meterse en la vida de otra gente es demasiado arrecha para no dejarla pasar, y bueno por lo menos a falta de la niña Mélida, por lo menos consiguió una chamita que tenía la costumbre de tomar el sol en uno de los balcones de uno de los edificios que estaban en frente, usando un traje de baño bastante pequeño, se le quedaba viendo la carita de niña que contrastaba con los pechos grandes y desarrollados que se le explotaron y unas lindas caderas, la veía por un buen rato y tenía varias fantasías de esas que tiene la gente muy morbosa cuando tiene mucho tiempo libre, el caso, es que bueno hasta allí podía llegar nada más, habían un par de parejas que se la pasaban peleando, y bueno un tipo que veía mucha televisión y como tenía el televisor en vista de la ventana a veces con los binóculos, se ponía a curiosear que veía ese chico, más de una vez lo pilló viendo películas para adultos y juraría que más de una vez lo pilló dándole bien duro a la mano. No pudo evitar sonreír y dejar de verlo.

Hay una nueva inquilina en uno de los edificios que está bien buena, y lo más arrecho es que no tiene reparos en dejarse ver muy ligera de ropa, cuando la lleva, suele salir en la mañana temprano, luego llega al mediodía y se le puede ver casi desnuda caminando por las áreas de su apartamento, de tarde cuando el sol baja, la muchacha de cuando en cuando sale top less y llevando un diminuto tanga que le tapa las otras partes, Cesar Román juraría que se pasa un hielo por los pezones antes de salir a tomar el sol, porque siempre se les ven demasiado erectos, duros y apetecibles, su boca desea besarlos, lamerlos y succionarlos mientras se masturba frenéticamente mientras se baña.

Unas semanas después de su aparición se habla de la llegada de un polémico presidente del otro lado del mundo, uno que tiene enemigos y amigos en partes iguales y que bueno su vida no está muy segura siquiera en su propio país, pero le gusta girar por el mundo y hacer relaciones sociales, y está empeñado en que le hagan un desfile de bienvenida. Como el país no está de mucho humor de ser responsable de su muerte, obvio que hacen un brutal dispositivo de seguridad en varias cuadras alrededor de las calles donde va a pasar con sus gobernantes y algunas chicas de la región que son parte de su harém de compañía.

El día llega y un poco de vigilantes, francotiradores y demás soldados toman las azoteas de los edificios cercanos, incluyendo donde vive Cesar Román que como no tiene trabajo ese día se queda viendo el desfile, más que todo porque no tiene otro remedio, porque salir de allí es casi imposible entre el conazo de gente que fue a ver el desfile y el impresionante dispositivo de seguridad que se armó, el muchacho pensó que ojalá una vaina así lo hicieran contra la delincuencia a ver si con eso se compone esto.

Pero en ese momento sale la muchacha al balcón, Cesar la ve y se queda loco, porque está totalmente desnuda, él la ve, ella lo ve a él y no le para bola, agarra una camilla, la que usa para recostarse y se pone a tomar sol, como Dios la trajo al mundo, los que están en las azoteas, también la ven y se pichan el dato, la muchacha siente muchos ojos encima de su humanidad y como las miradas le acarician los pechos para endurecerle los pezones y como las vistas recorren sus piernas duras, sus labios gruesos, su cabello y buscan ver que tan parado tiene el culo, lo cual le da respuesta cuando se pone boca abajo y levanta un poco las caderas para que lo puedan ver y además lleva una de sus manos a su entrepierna para tocarse, solo porque le provoca y también hace un poco de calor.

Mientras la chica está boca arriba con las piernas abiertas, tocándose el clítoris y los pechos, los vigilantes de las azoteas se pichan el dato y poco a poco los que están por allí pasan la vista a ver a la chica tocarse ricamente, Cesar Román está casi de frente y ve el espectáculo tipo primera fila, mientras tanto los que están en la azotea, uno por uno, reciben tiros de gracia y caen fulminados, cuando ya caen los últimos, la muchacha se está dando durísimo por ese papo para acabar y disfrutar su orgasmo, que ella se tripea acostada boca arriba pero apretando las piernas con la mano dentro de los labios de su vagina, la cual todavía recibe masajes.

A su lado, aunque fuera de la vista, esta un walkie, el cual solo suena una vez, neutralizados los vigilantes, a lo cual la chica sonríe y se medio coloca de pie, pero con las secuelas del orgasmo en su sistema y luego el aviso, de que viene el objetivo, allí si viene y se pone de pie. Ve un bolso que tiene días guardado y lo toma, saca un rifle de gran potencia con mira telescópica y un cargador, pone la mira, mide, respira, sonríe… uno… dos… tres… bum… bum… bum… y el escándalo.

La chica guarda el rifle en el bolso y agarra otro mini bolso donde tiene unas prendas de ropa, con las cuales se viste rápidamente y se larga de allí, no antes sin ver por una vez más a Cesar Román que se encuentra paralizado, lo mira sonríe, le hace la seña del silencio y le manda un beso, lanzado y señalándolo a él. Ya de ahí desaparece como una exhalación.

Han pasado unas dos o tres semanas, donde la investigación luego del atentado al Presidente visitantes ha sido tenaz, pero sin resultados, el tipo está vivo, pero con una herida superficial, más su vicepresidente y su asesor, esos si llevaron su tiro en la frente, encontraron a la célula terrorista luego de un pajazo, pero cuando llegaron a capturarlo, una explosión los sorprendió encontrando solo unos cadáveres calcinados hasta hacer casi imposible su reconocimiento.

Mientras tanto Cesar Román, pasaba sus días tranquilos, hasta que un día iba llegando a su casa del trabajo, cuando le dijeron un disculpe, cuando volteó un teaser se le metió en el cuerpo y lo dejó noqueado.

Cuando abrió los ojos estaba metido en su apartamento, en su cuarto, amarrado y totalmente desnudo, además de amordazado, intentó ver que pasaba, pero estaba bien amarrado, vio la puerta del baño abrirse y vio a la chica salir, llevaba una camisa de las de él, que usaba para trabajar y una pistola en la mano.

Le dijo algo, como, que no debía haberla visto, ni masturbarse ni accionar el rifle para cambiar el orden mundial, pero ni modo ya lo hizo, ahora le queda a ella tener que atar los cabos sueltos, a menos que, mientras le acaricia el glande con el cañón de la pistola, tu tengas algo que me interesa, al ver que el pene reacciona favorablemente, le dijo que bueno estaba colaborando positivamente, eso es bueno para su supervivencia que dependería de cuantas veces la haría gemir luego de introducirse el falo erecto de él en su vagina, luego de una cabalgata salvaje y de que recibiera cuca hasta quedar molido de la pela y dormido, el abrir los ojos luego del polvazo de campeonato y con vida todavía abrazado a la chica que dormía plácidamente abrazado a èl, aunque ella se estaba haciendo la loca, fue como casi morir para volver a nacer…

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