ESTE ES UN RETAZO DE POST QUE SE HUNDE EN EL MUELLE QUE DA LA SUCIA CRIPTA

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Ok, pues esta vaina te dice es así…

En una tarde medio nublada en el pueblo, se encuentran los jóvenes novios, Elene (se suponía que al nacer la iban a llamar Elena, pero el telegrafista al pasar los datos se echó un pelón burda de idiota y se tuvo que quedar con el error de la e por la a) y Gabriel, ella está en frente de él, con lágrimas en los ojos, porque hay que hacer una pausa en los planes que habían hecho de vida, estar juntos, casarse y vivir felices para siempre, la causa de la interrupción, pues le guerra cruenta que tenía su país con un enemigo, la cual estaba chupando mucha más sangre de la que se había calculado, por eso las reclutas de sangre joven para mandar al frente a morir eran más y más frecuentes, bajando las edades mínimas de alistamiento obligatorio, porque era obligatorio entregarle tu vida a la patria y más que todo a los políticos, que con sus desacuerdos basado más que todo en lo económico y territorial, que se habían metido en un tremendo peo bien caliguevudo, el caso es que Gabriel tenía 18 y ella 17, por ello no podían casarse, y la bajada de la edad de enlistamiento vino muy pronto y echó a perder los planes, porque si Gabriel se hubiera casado con Elene, no se hubiera montado en ese barco que pasó por el muelle del pueblo, y se llevaba el futuro sin garantías de regreso.

Y es por eso, que bajo la falsa promesa de recompensas económicas, está Gabriel en la entrada del barco, terminando de despedirse de su enamorada, la cual está hecha un mar de lágrimas, pero él muchacho la abraza, le promete que él volverá a buscarla y que seguirán sus planes ya hechos con anterioridad, ella le dice que lo esperará, esperará todo lo necesario para volverlo a ver, porque según ella, su amor está hecho a prueba de todos los tiempos y que pase lo que pase, ella no lo dejará de amar. Él intento decirle algo más mientras la terminaba de abrazar, pero el retumbar de la sirena del barco, da la señal, hay que irse, se acabó el tiempo para sentimentalismos. La escena termina con Elene en la punta del muelle viendo el barco como va desapareciendo camino al horizonte mientras ella tiene en sus manos un collar (igual al que lleva él en el cuello para suerte), el cual tiene una foto en blanco y negro de ella con su enamorado, esa que se tomaron aquel día que fueron al parque de diversiones de la ciudad y que fue la misma noche que consumaron su amor de forma carnal por primera vez, los ojos de ella no dejan de ver la forma del barco que se hace más y más chica, hasta volverse un punto, que la noche no lo deja divisar. Dentro del mismo Gabriel siente algo en el pecho, una especie de pálpito, algo no anda nada bien, pero pensó que eran los mareos que le daban por andar en barco, porque no lo había hecho nunca.

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Pasaron un par de meses sin noticias, porque ellas solo venían por el medio de barcos que pasaban cuando les daba la gana y paraban para entregar las noticias y el correo, lo que llegó fue bastante desalentador, la República que se decía era bastante fuerte para enfrentar la invasión extranjera, se volvió fue pura bulla, luego de varias batallas que se perdieron y las fuerzas de la nación fueron arrasadas sin piedad, se firmó la abdicación y la rendición, por lo que se abría una nueva era en el país, los jóvenes que habían ido a la guerra… bueno la mayoría no volvería a sus hogares, porque los que no murieron en batalla, fueron aniquilados luego de la rendición, luego se supo que Gabriel no siquiera pudo llegar al frente de batalla, para pelear como su padre, como él soñó, porque una tormenta que sorprendió al barco, no pudo aguantar las embestidas de las aguas bravas del mar, hundiéndose irremediablemente, muchos muertos, unos cuantos desaparecidos y muy pocos sobrevivientes, Elene no lo quería creer, se aferró con todas las fuerzas a que su amado estaba vivo, a que su amado enamorado aún se encontraba vivo y que regresaría a buscarla y amarla una vez más.

Pero pasaron los días, los meses, los años, donde religiosamente Elena se iba al muelle a esperar el barco que le traería a su macho, días que pasaron inmisericordemente, donde a Elene fue perdiendo la cordura y la juventud, pero nunca la esperanza de volver a ver a su amor aunque sea por una vez más, mientras la ciudad, el país se cambia al paso del tiempo, las revoluciones, los avances tecnológicos y demás, Elene sigue siendo la misma.

Hasta que un día, bastante nublado por demás, Elene se encuentra en las cercanías del muelle donde siempre espera a su amado, su cabello se ha emblanquecido, su piel se ha arrugado y sus ojos se han achicado, camina lentamente y con la velocidad que le permite la pérdida de habilidades motorar y artritis, su vista tampoco es muy buena, pero ella le permite ver el horizonte a veces borroso y a veces confuso, pero cuando voltea al mar, allí lo ve, su amado, Gabriel que está en el mar, ella lo ve, no lo puede creer, el sonríe y le dice que al fin, ella lo ve y no ha cambiado nada, está igual que la última vez que lo vio en la despedida, mientras él la ve y abre los brazos, la quiere abrazar, ella camina, mejor dicho corre hacia él, no se da cuenta que está en el mar, y ella nunca se había metido en el mar a pesar de vivir en las cercanías de los muelles, se mete al mar y con todo y la fuerza del mar que se embravece cuando ella se mete, llega por fin a ver a su adorado al punto del mar, pero cuando llega, ya él no está, el mar la arropa y se la lleva, nadie logra oír los gritos de ayuda que intentó lanzar, hasta que no se ve más, solo una niña que la vio a lo lejos, y no le paró bolas, en el fondo del mar, solo se ve caer el collar, con la foto de los dos, toca la arena… allí se queda.

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Los tiempos siguieron pasaron y el pueblo se volvió un punto turístico bastante importante y del cual le llega una buena cantidad de turistas que viene, la pasan bien acaban los trapos y demás, además los lugareños, aparte del turismo viven de la pesca y la agricultura, algo rústico, pero funciona muy bien, una especie de combinación de futuro con pasado, sin fastidiarse y complementándose de forma casi mimética. El muelle todavía existe, más que todo porque la empresa de pesca que tiene su propiedad, le ha ido muy bien y parece que el dueño original dio órdenes de conservarlo, por allí salen los barcos todos los días a buscar los peces y sobretodo el dinero que se produce de la pesca y producción, los pescadores y personal del muelle, siempre reportan ruidos, algunas apariciones y algunos eventos sobrenaturales, pero sin mucha importancia y que tampoco llaman demasiado la atención.

Pero la empresa pasa tiempos bien complicados, una baja en la producción y que los dueños desfalcaron los reales, lo que hizo que esta tenga que venderse a unos nuevos dueños, los cuales decidieron cerrar esa vaina, botar a todos los empleados y pensar en un cambio de ramo, un parque acuático daría burda de real por allí pensaba uno de los dueños, los demás pensaron los mismo, así que empezaron a hacer las transacciones para empezar a demoler y acondicionar para arrancar los trabajos.

El dueño que llegó le dio ladilla el pueblo, mucho calor, muchos mosquitos, la humedad que lo ladilla burda y le hace sentir todo pegostoso y la gente, muy básica, marginal para él, como él mismo fue hace muchos años antes de pegarla del poste y creerse mucho más de lo que en verdad es, pero nada llegó a la vieja instalación, el muelle, lo vio todo muy decadente y muy feo para alguien acostumbrado a cosas finas, igual se puso a hacer inventario, revisando qué máquinas se pueden vender y que otras se mandan a la basura, para su sorpresa, habían cosas de las cuales se podía sacar dinero de forma chévere, cuando terminó de hacer el recorrido se dio cuenta que era de noche ya, cosa que no le agradaba para nada, cuando se iba a ir, escuchó un ruido, preguntó quién estaba por allí y nadie le respondió, al irse del sitio, llevando una pala para defenderse solo por si acaso, vio a alguien en el muelle, se acercó y vio a una chica muy linda, cabello largo y alta, vestida con una especie de bata, él se acercó y preguntó quién era, ella lo vio, él vio la posibilidad de hacer algo rico y malo antes de irse de allí a seguir viviendo como los ricos, él vio el collar que tenía en la mano, y se lo quitó para verlo, luego lo dejó caer ante una chica expectante y algo inocente, que pronto empezó a envejecer rápidamente. El hombre se creyó que estaba guisando y al final el que terminó montado en la ola fue él, y una muy mojada.

Cuando los trabajadores de la compañía llegaron encontraron al dueño flotando muerto en el muelle, había sido ahogado y murió por inmersión, el detalle es que el chico siempre había sido un muy buen nadado, se encontraron una especie de moretón en sus muñecas y tobillos, como si se los hubieran agarrado y no le hubieran permitido intentar aunque sea ponerse a flote al final todo quedó así, no hubo ni detenidos ni sospechosos, dejaron eso así y las instalaciones del muelle quedaron en el abandono. Todavía se ve a alguien caminar de cuando en cuando por el muelle, más que todo en la tarde noche.

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Él llegó ya pasadas todas las temporadas vacacionales y cuando no había mucho movimiento en el pueblo, que seguía dependiendo de la pesca y la agricultura de una forma un poco más rústica, se metió a una posada para pasar las noches mientras estuviera por allá. Caminaba por el pueblo y revisaba los archivos mientras entrevistaba a los lugareños más viejos y que tuvieran algo de memoria, les preguntó sobre la guerra y los que se fueron para no volver, también preguntó sobre una tal Elene, todos coincidieron en que esa fue una de las historias más tristes del pueblo, alguien que la espera del amor le consumió toda la vida y al final se quedó esperando, que no le extrañan que la mujer que se ve de cuando en cuando por los muelles y que nadie sabe quién es sea ella, que todavía está esperando que venga su enamorado, será la única vez que ella pueda tener paz.

Por eso en la noche él se aventura y entra en las instalaciones del muelle abandonado, camina por los pasillos y las máquinas destartaladas, las paredes roídas y mohosas, esperando una señal, igual no hay mucha luz que pueda ayudar, así que pasan las horas de inquieta espera y justo cuando el muchacho empieza a pensar en dejarlo para otro día, oye un ruido, se asoma por una de las viejas ventanas de la oficina, y la ve por lo lejos, se encuentra una chica, al final del muelle, a la cual se acerca, se ve muy joven y muy linda, cuando el muchacho le dice su nombre, Elene, ella se voltea, y se ve muy avejentada la ve y le enseña una parte del collar, lo abre y se ven los dos, ella pregunta Gabriel???? Y le dijo… no Elene, pero te puedo llevar con él, si confías en mi, ha pasado mucho tiempo, demasiado diría yo, pero él te está esperando, no puede venir aunque quisiera, pero quiere verte… ella tomó sus manos y le dejó su collar al lado de él, unidos por un broche que fue cómo su novio los compró en la ciudad… solo no dejes que los collares se separen.

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Un par de días después estaba un anciano en el hospital, solitario y perdido, han pasado muchos años, donde ha perdido el transcurrir de los acontecimientos, porque los pensamientos también se han diluido por el Alzheimer, pero solo le queda un recuerdo, que no se deja borrar por la enfermedad.

Llega la noche y el despierta algo sobresaltado, cuando se da cuenta tiene algo debajo de las manos, con una notita, tuviste suerte, lo encontré, abrió el sobre y vio que estaban los dos collares unidos con el broche, el mismo que él separó al momento de regalárselo a Elene, dos mitades, un camino, un destino.

Cuando abrió los broches se dio cuenta que no estaba solo, vio entrar a su chica, tan linda y bella como la primera vez que la vio y la última vez que la miró en el muelle…

Te prometí que te iba a esperar, dijo ella…

Te prometí que te iba a buscar, dijo él…

Y terminé buscándote yo, dijo ella…

Y yo me quedé esperándote, dijo él, el orden de los factores no altera el producto dijo él.

Si, mientras el producto sea el amor…

Oh si amor mío, ahora estaremos juntos de aquí hasta el fin de los tiempos y un poco más allá si nos dejan y si no nos dejan también.

Ella lo tomó de la mano y el se levantó de la cama, la misma a la cual había estado confinado por unos 25 años por la parálisis, y se fue con ella, agarrados de la mano en camino al muelle donde se había interrumpido la historia y era momento de retomarla, el muelle del amor, muy lejos del famoso muelle de San Blas, ese no tuvo un final tan feliz como estos tórtolos que la pasaron felices para siempre, aunque no como los cuentos de hadas nos dicen, pero algo es algo no?

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