ESTE ES UN RETAZO DE POST CON SOBREDOSIS DE TINTA LIQUIDA EN SU PIEL

Ok muchachos, de lo poco que tenemos pendiente y que nos provoca desarrollar, tenemos esto…

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La señorita Araima Alexandra venía de una familia, bastante normal, por no decir nula, la del medio de tres hermanos, un padre un poco machista pero amoroso y una madre bien pendeja, pues no les dieron muchas oportunidades a la muchacha, era estudiar hasta sacar el bachillerato, estudiar en la universidad, tener pocos novios y no dar nada de aquello hasta el matrimonio, porque así lo había hecho la madre y eso era lo decente.

Claro pero así los relatos no eran divertidos, así que tenemos que ponerle emoción, un día de esos en que Araima estaba en la adolescencia, conoció a una chama de esas que eran burda de mal portada, que fuman, tiran y beben a indiscreción, Araima no hacía nada de eso (por lo menos todavía), pero se hicieron buenas migas no sabemos como coño, pero se llevaron bien, un día de esos, la muchacha le pide a Araima un favor, que la acompañe a un sitio, no es nada malo, solo que no quiere ir sola pues, Araima luego de dudarlo un poco acepta y va.

La muchacha acompañada por Araima salen camino a un centro comercial de la ciudad, entran y pasan a un pasillo solitario y que debería ser silencioso, pero un estruendo de rock pesado que sonaba bien cabilla sodomizaba sin piedad el silencio que intentaba estar en el desierto centro comercial, que tampoco le iba mucha gente, llegaron a un local de tamaño mediano, tapizado de fotos, muchas fotos, hombres y mujeres con letras, dibujos y muchos motivos diferentes en su piel, ubicados en cuanta parte del cuerpo pudieran caber, tanto parte normales, como partes pudendas, si, Araima con su amiga entró a un estudio de tatuajes.

El chamo que estaba encargado, se llamaba Ernesto, estaba terminando un diseño, pero había salido a fumarse un cigarro para relajarse un poco vio a las dos muchachas, saludo a la primera y se presentó cortésmente a la segunda, le dijo a la chica que era bien testaruda, que ella no podía tatuar a menores de edad, pero como era ella ya demostró madurez, se la va a hacer caleta, que dejara que le terminara una vaina a una muchacha y va con ella, la muchacha Araima estaba un poco cortada, ya que nunca había visto una vaina de tatuajes y eso, pero el muchacho le dijo que no era nada, solo un poco de tinta que iba debajo de la piel y que era para siempre, en general los diseños debían tener un significado para la persona que se los hace y que bien hechos salen diseños brutales, que si quiere pasaran las dos y vieran lo que estaba haciendo. La amiga de Araima la jaló adentro y le dijo, anda chica que ver no duele…

Estaba una chica, catira de curvas generosas y más rica que comer con la manos, estaba desnuda de la cintura para arriba, porque se estaba haciendo unas flamas que iban de los costados e iban a rodear los dos senos, de los que ya se había perforado los pezones, las flamas estaban ya dibujadas y solo faltaba un poco de relleno, que fue lo que hizo Ernesto con las dos chicas presenta, la muchacha solo ponía cara de un poco de dolor, pero en su mirada había una gran dosis de placer en lo que se estaba haciendo, Ernesto rellenaba con rapidez y pericia, por lo que 20 minutos después ya la chama estaba lista, con las tetas embadurnadas en cicatrizante, el muchacho le dio las indicaciones de rigor y la chama se vistió más contenta, Araima vio la muchacha y por curiosidad le preguntó, ya que ese no era el primer tatuaje que se hacía, porque se hacía eso si dolía tanto, ella la vio y sonriendo le dijo, chama la vida es un constante intercambio de dolor y placer, digamos que si te acostumbras al dolor, puedes disfrutar mucho más los placeres que da la vida, tu sabes mientras más doloroso el camino, más placentero el premio que hay al final, al final antes de irse, le dijo que el tatuaje que más se había tripeado era este…

La muchacha se desabrocha los jeanes se los baja a media pierna, luego se baja un poco la bluma enfrente de una Araima sorprendida, que ve frente a si la siguiente frase en la pelvis justo por encima de donde le empieza el capuchón que le cubre el clítoris… “if you touch it my daddy will kill you” Araima se rió que jode y pensó que la vaina era demasiado genial, mucho más cuando Ernesto le contó que esa jeva que va saliendo se hace llamar Scarlett Manburner, una reputada actriz de películas para adultos que unos años después Araima vería en unas escenas salidas de tono que la harían dejar la quijada en el piso.

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La amiga de Araima entró al estudio y le dijo que por favor la acompañara, se iba a hacer un diseño en la parte baja de la espalda, en el cóccix pues, como estaba de moda, cuando el muchacho vino y le bajó los pantalones para preparar la zona, ella solo le pidió que Araima le agarrara la mano, ella accedió, Ernesto le dijo, esto va a doler, tranquila que si pares el dolor es mucho más arrecho que esto, si ustedes aguantan esa verga, esto es un juego de niños. Y empezó el muchacho a puyar en banda, la chica le apretó la mano a Araima pero duro, ella aguantó pero apretó esos dientes, Ernesto la vio sufriendo y le preguntó chama, perdona la pregunta tu eres virgen, la caraja un poco extrañada, pero sintiéndose retada obvio que dijo que ya no lo era, Ernesto le preguntó… y te dolió la primera vez que te cogieron??? Ella respondió luego de soltar la carcajada, más por sorpresa que otra cosa, que si que le dolió burda, él le dijo entonces que no le pare bolas, porque ya un coñazo de mujeres le han dicho que la rotura de himen duele más que esta vaina, así que relaje ese papo, la muchacha se rió más y obvio se relajó, así el chico pudo puyar más tranquilo y le hizo el diseño, lo bordeó y lo rellenó al estilo, que le quedó muy bien.

Mientras la muchacha estaba encantada viéndose su vaina Ernesto ve a Araima y le pregunta que si no se anima, ella le dijo que no, que no tiene plata para eso, él le dice que tranquila, una vaina mínima cortesía de la casa, ella lo duda, pero su amiga le dice que acepte, un poco sonsacada acepta.

Ernesto la ve, piensa… un sitio bien discreto que no sea visible por sus padres, le pregunta a la muchacha, chama tu vas burda a la playa??? Ella le dice que no, que va muy poco, que tampoco le agrada mucho, ok, le dice Ernesto, necesito que te bajes los jeanes a media pierna, ella un poco penosa lo hace, Ernesto pone la mano en un lado de las caderas y se dice, aquí está perfecto. Chama como es que te llamas tú?

10 minutos despues tenía en la parte izquierda de la cadera tres letras A entrelazadas en bajada, el diseño sencillo pero coqueto, no tenía más de 10 centímetros de alto, y era bastante bonito, Araima le gustó mucho, a su amiga también, por eso le agradeció, le dijo que si gusta más, que cumpla la mayoría de edad y con gusto le puede seguir haciendo piezas, cuando ambas muchachitas se fueron Ernesto solo atinó a pensar, mamarro de papo tiene ese carajira coño.

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Pasaron los años, la carajita creció y se hizo mujer, y quiso ser independiente, a su madre no la cayó bien la idea, a su padre menos, por eso hubo una separación cargada de malas palabras y muchos kilómetros en medio, la muchacha se hizo un par de tatuajes más, pero tampoco quiso hacerse muchos más, aunque en verdad lo deseaba, pero conseguir trabajo le costaba un poco, ni modo, pero su vida iba ahí más o menos, trabajo, novios, rumba, algo de sexo y mucho más alcohol, todo para hacer la vida que se hacía más coño e madre un poquito más soportable.

Pero hubo ese pequeño detalle de que no había arreglado la relación con su padre, del cual había heredado el carácter y el orgullo, y no lo pudo hacer, porque un ataque al corazón se lo llevó de improvisto sin pedir permiso, la niña estaba hecha un mar de lágrimas cerca de su madre, a la cual no había visto en mucho tiempo, tuvo que pasar esto para que se encontraran y pudieran hablar de muchas cosas, recuerdos y demás.

Iba caminando por allí cuando se encontró a Ernesto, que seguía estando tan demente como siempre, si acaso a lo mejor hasta un poco más, le dio el pésame de la pérdida de su padre y le preguntó cómo estaba todo, hablaron poco y él le dijo que podía hacer algo por la vaina de su padre, solo que venga al día siguiente al estudio con una fotografía de su padre, como ella lo quisiera recordar, ella lo dudó, pero al día siguiente entró al estudio con una foto de su padre un poco más joven con esa mirada recia y ese porte tan característico de los hombres fuertes de la vieja escuela, 8 horas después esta foto la tenía en el muslo de la pierna derecha prácticamente al detalle más mínimo, ella lo vio y las lágrimas le salieron de sus ojos, le agradeció el gesto a Ernesto, él le dijo que no había problema, que era por la casa y que recuerde, todas las preguntas a sus respuestas están dentro de ella.

Se había quedado dormida luego de un rato de llanto, cuando escuchó la voz de su padre desde lo más lejos, le dijo su nombre y ella se levantó de la mesa donde se había quedado dormida, cuando se dio cuenta el tatuaje de su padre en la pierna la estaba viendo fijamente y eso la sorprendió, mucho más cuando le dijo que él estaba allí, no por mucho pero vino a verla, por medio del tatuaje…

Le dijo que no lo llorara tanto, que el estaba bien, que estaba en paz, que la amaba por sobre toda las cosas porque era su hija, y sobretodo, que no importaba todas las diferencias que pudieron tener ambos, algunas bien estridentes, que le aseguraba desde lo más profundo del alma que nunca dejara de sentir tanto orgullo por la mujer que en ese momento era su hija, y que siempre estará a su lado y cuando no… estará en su pierna, recordándole lo orgulloso que siempre estará, ella sonrió y le dijo, te quiero papá, él le dijo que él también… cuando se despertó algo acalambrada, vio el tatuaje de su padre en la pierna, la aparición de la palabra orgullo, le hizo sacar una sonrisa y las dos últimas lágrimas que dejó caer por la partida física de su padre.

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El hombre con su parte de galán estaba en la fiesta que estaba a reventar en la discoteca de moda, el muchacho estaba de cacería, quería carne fresca para alimentar y entretener sus manos, su boca y su entrepierna, vio como siempre a las mismas chicas con las mismas medidas, las mismas sonrisas artificiales y las mismas poses para las fotos de las redes sociales, las vio y estaban todas muy dispuestas a irse con él, pero él quería algo diferente por esa vez, y allí estaba, sentada en la barra, vestida de negro, cuero, cabello de color negro con verde, varios tatuajes y algunos zarcillos, estaba acompañando a unas amigas que estaba acabando los trapos, mientras ella estaba relajada viendo los toros desde la barrera y bebiéndose unos traguitos. Obvio que el chico se acercó a ella y le dijo que era muy bonita, que la quería conocer o por lo menos saber su nombre, ella no quiso decírselo, pero una de las amigas safriscas de siempre se lo dijo, se llama Araima Alexandra, oh que bello nombre tienes, reparando en un par de ojos negros que tenía justo debajo del cuello, aparte de otros tatuajes pues, como un corazón atravesado con una flecha y con grietas como si hubiera estado roto.

Tanto dio el cántaro al agua que rompió, le costó sacarle conversación, mucho más sacarla a bailar, pero luego de hacerla bailar, y bailar y bailar bebiendo, no se como lo logró, pero se atrevió el muchacho y la besó en la boca, para su sorpresa la muchacha lo aceptó, ya el muchacho había ganado ¾ partes era el momento de hacer el resto, en un cuartico de hotel.

Allí luego de llenarla de besos, le empezó a quitar las ropas, reparando en los múltiples tatuajes que tenía, el corazón que tenía debajo de los senos, las flamas a un costado, las tres A rodeadas de llamas, la guerrera oriental encima del tigre en toda su espalda, el diseño de flores que le iba del tobillo al pie entre otros, además del corazón agrietado y un pequeño cupido que estaba dibujado como si estuviera siempre apuntando.

Le recorrió el cuerpo, le chupó y succionó los pezones y el clítoris haciéndola gemir, la puso de lado para penetrarla y moviéndose cada vez más rápido la hacía acabar, gemir y acabar otra vez, ella obvio que le correspondió con una buena mamada y una buena cabalgata, donde el muchacho le agarró, acarició y le apretó las tetas duritas que Araima se gastaba con naturalidad impresionante, con un movimiento de caderas que era como una batidora, lo puso a tirito y luego lo hizo acabar dentro del condón antes que un orgasmo brutal zarandeara a Araima desde los pies a la cabeza mientras caía a su lado disfrutando las contracciones vaginales que tenía de la acabada antes de quedarse dormida.

A los minutos el muchacho se levantó muy silenciosamente, recogió sus ropas, como buen muchacho patán de esos que cogen y se ven luego de haber hecho la tarea, cuando se acercó a la muchacha para decirle lo bueno que estuvo la cogida, se dio cuenta que los ojos estaban en su hombro y que lo veían con rabia, él lo vio  y dijo lo siento, pero es así, cuando se fue de la habitación y se disponía a abrir la puerta, sintió como un puyazo en el cuello, como un zancudo mamarruo, no le paró bolas y salió, mientras el cupido se veía que ya no tenía la flecha, los ojos soltaron una lágrima antes de desaparecer, al igual que los ojos de la muchacha desnuda que se medio levantó sabiendo que solo fue un polvo más, mientras la flecha del corazón se hacía un poco más grande al igual que la grieta.

Un par de horas después el muchacho irrumpe en la habitación, buscando como loco a la muchacha, de la cual no se acuerda del nombre, solo necesita verla una vez más, estrecharla en sus brazos y besarla una y otra vez, pero no la ve, busca en su teléfono a ver si el contacto está allí, pero no, se siente muy avergonzado y contrariado, será que se ha enamorado y le han roto el corazón como el ha hecho infinidades de veces sin remordimiento??? Puede ser.

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Araima va caminando por la calle, un poco solitaria y un poco oscura, pero es el único sitio que puede usar para ir a su casa, no es muy seguro, pero no hay otra solución, camina lo más rápido posible, aunque de unos días para acá siente que es observada o seguida, eso la pone en más atención todavía y camina más rápido, cruza una esquina y ve que la calle a su casa la rompieron y hay que hacer un rodeo, sin dudarlo lo hace, siente que ya no la siguen más y eso la hace tranquilizarse y bajar la guardia, en ese momento aparece una sombra que la sujeta y la duerme con cloroformo.

La sombra luego de someter a Araima se la lleva a un sitio no específico, la amarra de muñecas y la guinda de un gancho, al verla dormida lleva sus dedos a los labios de la muchacha la cual todavía no reacciona, agarra un cuchillo y con el le rasga la franela que carga puesta y el brasier, el chico excitado pasa la punta del cuchillo por los tatuajes que tiene la chica y luego pasa la punta del cuchillo acariciando levemente los picos de los pezones, luego se le coloca por detrás y luego de apretarle y acariciarle lujuriosamente los pechos se decide a bajarle los pantalones para acariciarle las nalgas, pensando que tenía mucha piel que tendría que arrancar luego de poseerla, justo cuando se saca el falo erecto para cogerla, vio como unos ojos que ella tiene en el hombro izquierdo le parpadearon, pero qué.

En ese momento sintió un dolor arrechísimo en la base del guevo, porque se lo habían cercenado, vio la espada de la guerrera oriental que tenía Araima en la espalda atravesarle el pecho y hacerlo caer de rodillas, el hombre veía como la chica parecía salirle de la espalda de Araima, le cortó las amarras y ella con la cabeza baja agarró y se bajó un poco las pantaletas, no para que él pudiera verle el culo, sino para que el tigre que complementaba el tatuaje pudiera salirse de su espalda también, el tigre ve al aterrorizado violador y asesino como un buen festín que no duda en matar, despedazar y devorar mientras los ojos no dejan de ver en detalle la ejecución.

Un par de horas después, la guerrera y el tigre rodean a la muchacha que parece estar suspendida o dormida de pie, se colocan en su sitio y luego de ponerse inmóviles otra vez, la chica despierta, se vuelve a poner las prendas que faltan y se va para su casa pensando en que a lo mejor debería hacerse ese puñal de marinero que vio hace un par de semanas en su brazo izquierdo, solo por si acaso.

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Los años pasan incesantemente, no son muchos pero así parecen, Araima en el recorrido de la vida sigue agregando en su cuerpo, amigos, trabajos, viajes, jefes, compañeros de trabajo, novios, amantes, polvos piercings y tatuajes, suelen ser bastante equitativos en el dolor, pero ella lo aguanta sin mucha queja, total cada pequeña cuota de dolor es correspondida con su dosis de placer, pero llegaba a ese punto de la vida y la edad en que ella estaba como un poco aburrida, total eran demasiados hombres demasiado kilómetros y ninguno que valiera mucho la pena, no era mucha mala idea bajar la mocha.

Hasta que bueno, saliendo del estudio de Ernesto, en el mismo sitio, con la misma clientela, el mismo estilo y el mismo rock mega matraca, se encontró un chico, algo tímido, pero bastante de pinga, el cual empezaba a hacerse tatuajes y quería algunas cositas, ella lo acompañó un rato, por curiosidad. Luego decidieron salir por ahí, comieron, se conocieron, siguieron saliendo hasta que se besaron por primera vez, en ese momento las rayas de la flecha del corazón de Araima empezaron a desaparecer. El corazón al mes empezó a later, luego de la primera vez que ambos se hicieron el amor y unos meses despues, o un par de años, ya no latía en su piel un corazón de tinta, sino dos, los mismos que Araima tenía en su interior y que al darse cuenta sintió una gran felicidad, al igual que el parejo, que también tenía su corazoncito.

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