NOS VIMOS… BIG EYES

 ojos

Uhm, bueno…

Debo reconocer que la obra de Tim Burton y yo, pues no nos llevamos tan bien como deberíamos, no se, hay un no se que, que se me hace como empalagosa, digamos que es como si yo me comiera una lumpia enchumbada con salsa agridulce, y cuando se ponen esa llave de Jhonny Deep y el Burton, chamo que ladilla vale, mejor por separado.

Sin embargo nos encontramos esta película, que nos había referido de forma mixta, pero viendo la pareja de actores que tienen en frente era muy difícil no darle un chance, tanto así que no nos importó que el Burton estuviera en la dirección, bueno no mucho pues.

Bajo el enésimo  sambenito de “basado en una historia real” y con esa traduccion de Retrato de una mentira tenemos a la pareja Keane, Walter y Margareth Keane, los cuales deciden hacer un buen negocio con la venta de pinturas de niños y niñas de ojos grandes, el negocio es un éxito, se venden pinturas por coñazo, y luego carteles y afiches después con una renta poco menos que brutal, claro luego vendría el escándalo, cuando se supo que Walter no era el autor de las obras tan laureadas y famosas, sino su esposa Margareth que se mantuvo calladita y sumisa en un segundo plano por unos cuantos años, mientras su esposito se agarraba todo el crédito… qué cosas no?

Y bueno tenemos un retrato de la historia, desde cuando estos dos se conocen, se casan, viven juntos, empiezan a vender los cuadros y el despegue casi exponencial, claro mientras la parejita tan felicita al inicio, poco a poco se irá poniendo burda de vinagre, porque bueno, como sucede en estos casos, una de las partes no suele ser tan honesta como debería.

La película se apoya en la pareja de actores principales, y estos de pana y todo no defraudan, el Christoph Waltz muestra su paleta de emociones y gestos características, pasando de lo adorable a lo aborrecible y bien coño e su madre con una facilidad demasiado pasmosa, lo único que nos pega es que nos recuerda burda a su papel estelar, Hanz Landa, que parece perseguirlo por donde quiera que va. Mientras tanto la hermosa y demasiado platinada Amy Adams… oh my god! Esta jeva se lo borda de forma maestra, mostrando una descomposición psicológica demasiado escalofriante, digamos que toda mujer que haya sido víctima de violencia doméstica, tanto física como psicológica se va a ver muy reflejada en el personaje de Margareth, tanto para bien como para mal… tu sabes chico, y donde coño se nos fue el amor???

De resto la reconocible estética de Burton, con ese coñazo de colores pasteles, esa estética de dulce con amargo y algo de perverso tan típica del muchacho, las partes de Hawai y el juicio, fueron un poco como demasiado hilarantes, pero la película no se hace pesada, si pones atención, buenas palabras para la muchachita, que hecha la loca, fue como una especie de puente que sostuvo la relación e interacción entre los personajes principales.

Mucha gente dice que esto no es lo mejor de Tim Burton, pero de lo que yo he visto, ha sido de lo que más me ha gustado, por eso la recomendamos si tienes curiosidad, a lo mejor se pasa un buen rato hecho el loco.

Ahí te lo dejo.

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