Tenía esto guardado en mis archivos, como tengo algo de tiempo libre, pues lo posteo, agradecimientos a los panas de Los Guaros, que me dieron parte de la inspiración para escribirlo.
Y dice…
Leandro Hernández, estaba acostado rodeado por toda la oscuridad que se encontraba en su cuarto, más la oscuridad que rodeaba su alma era aún mayor, desvastado, con los ojos abiertos como platos secos y sintiendo un gran vació en el pecho que se le había llenado con algo tan amargo como la culpa, escogió la soledad, porque no podía ver a la gente a la cara, sabiendo que los recuerdos lo atacarían en la oscuridad como una cinta de video en un replay constante.
Si, recordó esa bajada por la autopista hacia la Guaira hace dos semanas con su esposa e hija, iban en el carro de la mujer, un carro nuevo que se empezó a accidentar, al orrillarse al pobre Leandro no le dio tiempo de bajarse cuando una camioneta ruedas altas con las luces apagadas se los llevó por el medio, volviendo mierda el carro, pero de forma sorprendente Leandro solo tuvo unos rasguños, pero la hija y la esposa no tuvieron tanta suerte, siendo, llevadas al hospital, conectadas a máquinas y tubos, se buscaba aferrar a la vida con todos los esfuerzo de los médicos que peleaban con muchas fracturas, órganos dañados y otras lesiones.
Los siguientes días fueron el descenso a los infiernos de Leandro, dejó el trabajo, casi pierde los reales y las mujeres estuvieron a punto de irse al otro mundo, Jackson uno de los hermanos de la esposa, que nunca trataba, se le acercó y le dijo.
“mira el mío, investigué por mi cuenta y encontré al malnacido que jodió a mi hermana, nos enteramos que iba rascado y ni siquiera se dio cuenta, me lo voy a cargar al otro lado, solo quería que lo supieras…”
El odio y la rabia se apoderaron de la sangre de Leandro, no importaban los antecedentes del cuñado, que nunca manejó un arma y que le asustaba la cercanía a la muerte, el deseo, impulsado por el ojo por ojo lo habían incendiado, era hora de vengarse…
“quiero ir, lo quiero ver muerto, es más hasta lo quiero matar yo”
Se citaron a la tarde para ir al sitio, mientras Leandro estudió al muchacho que le arrebató todo, era un chico que vivía por Santa Fe, en una casa grande con rejas, justo como la soñaba Leandro para su familia, era un chico a punto de graduarse de médico, tenía un gran futuro, mientras se iban para la casa a matarlo, se empezó a arrepentir, se vio las manos sentía que no quería hacerlo, pero las palabras ahí está, hicieron que volviera a dentro del vehículo de espera, al ver la camioneta, el odio y el deseo en conjunto con la muerte lo hicieron ver todo rojo, la camioneta se detuvo esperando que la reja se abriera…
Lo siguiente Leandro lo recuerda, está todo muy confuso, pero se repite a cada momento, Jackson y él se bajaron del carro, cada uno con una pistola, se acercaron rápido y colocándose a cada lado del carro, descargaron las armas en la humanidad del conductor que nunca supo que lo golpeó y lo mató antes de poder poner el pie en el acelerador, mientras la reja se abría de par en par, Leandro abrió la puerta y vio el cadáver bañado en sangre, la cara de la muerte se le presentó de cerca, quedando petrificado, mientras Jackson se le acercó y al verlo dijo…
“Marico este no es el tipo, coño de la madre tenemos que irnos ded aquí, justo cuando se voltearon vieron tres personas, el chamo junto con los padres, se escuchó un grito pero Leandro no escuchó nada, mientras Jackson junto a sus compinches le echaron plomo a las tres personas, matando al carajo e hiriendo a la madre, Leandro solo sintió un jalón y lo metieron dentro del vehículo, se alejaron a toda velocidad mientras veían a los dos abrazándose y pidiendo ayuda, mientras Jackson y sus compinches celebraban, pero Leandro no estaba bien, se había quedado callado como una tumba, había hecho algo muy malo por venganza y no se sentía con el llenado de alma que esperaba, solo pidió ir a su casa donde se había quedado encerrado por varios días, mientras las llamas de la culpa lo quemaban por dentro y el veneno del remordimiento lo estaba consumiendo, hasta que no pudo aguantar más y decidió escapar de si mismo ahorcándose, para desaparecer los recuerdos mientras la vida se le iba, mientras regresaba a la hija y a la esposa que estaba moviendo un dedo y abría uno de los ojos, gracias al poder del que está allá arriba, lástima que alguien no pudo esperar y perdonar las ofensas…